LA VIDA EN EL ESPIRITU
Jesús ya nos salvó y nos dio una Vida Nueva. Ustedes se preguntaran porque no experimentamos esta salvación en nuestras vidas. La respuesta está en la aceptación. Lo que debemos hacer es aceptar la salvación que Jesús ha ganado para nosotros.
Entonces ¿Qué debemos hacer para
vivir la vida de Jesús? Pedro ya nos dio la respuesta la mañana de Pentecostés,
cuando les habló a la multitud: “crean en Jesús, conviértanse de sus pecados, y
entonces podrán vivir la vida del Hijo de Dios resucitado”. Fe y conversión es lo único que nosotros
necesitamos para vivir la vida de Dios traída por Jesús.
A) LA FE
Es un SI a la presencia y a la acción
salvadora de Dios a través de Jesús. Es un SI que se da una vez y se renueva
permanentemente. Es
el medio necesario para conectarse con la salvación, pues por ella habita
Cristo en nuestro corazón (Ef 3,17).
Su palabra nos dice en Carta a los
Romanos 10,9-10: “Porque
si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios
lo resucito de entre los muertos, serás salvado. Con el corazón se cree para
alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación”.
Cuando Pablo nos habla de boca y
corazón se está refiriendo a lo más externo y a lo más intimo y profundo del
hombre. La fe nos lleva a actuar conforme a lo que creemos, cambiando nuestra
forma de vivir. De otra manera no es fe, sino sentimiento, ideología o
creencia.
La fe es la certeza de que Dios va a
actuar conforme a las promesas de Cristo, que va a actuar conforme al plan que
tiene pensado para cada uno de nosotros. Por lo tanto, la fe no es creer en
algo, sino en alguien. Es una decisión total del hombre que envuelve todo su
ser y compromete toda su persona.
La fe se vive en cada circunstancia
de nuestra vida, y de esa manera es posible experimentar en cada momento la
salvación de Jesús.
Expresión de Fe
Vamos a manifestar nuestra fe en Dios
y su obra salvífica a través de Jesucristo.
Se responde: Sí, yo creo.
Se responde: Sí, yo creo.
1. ¿Crees que Dios te creó por amor y te ama como Padre?
2. ¿Crees que el
ama a todos los hombres, especialmente a los pobres y a los pecadores?
3. ¿Crees que El
tiene un plan de felicidad, paz y justicia para todos los hombres?
4. ¿Crees que tanto
amó Dios al mundo que le envió a su Hijo único, no para condenarlo sino para
salvarlo?
5. ¿Crees que en su
muerte en la cruz murió también el pecado?
6. ¿Crees que
resucitó y está vivo para siempre?
7. ¿Crees que es la
única respuesta y solución efectiva para los problemas del mundo?
8. ¿Crees que hoy y
aquí, Jesús puede dar sentido a tu vida?
B) LA CONVERSION
“Jesús comenzó a proclamar:
Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”. Mt 4,17. La forma más concreta como se manifiesta
la fe es mediante la conversión.
Siempre se ha dicho que la conversión es un cambio de vida, pero esto no quiere decir que se reduce a un cambio de conducta. El cambio de conducta es consecuencia del cambio de vida, y la conversión es mucho más profunda que un simple cambio de conducta. La conversión es un cambio de corazón.
Siempre se ha dicho que la conversión es un cambio de vida, pero esto no quiere decir que se reduce a un cambio de conducta. El cambio de conducta es consecuencia del cambio de vida, y la conversión es mucho más profunda que un simple cambio de conducta. La conversión es un cambio de corazón.
La conversión es cambio total: dar la
espalda, dejar atrás, abandonar todo lo que es incompatible con Dios y su plan
de amor para nosotros; es romper con el pecado y los ídolos y rechazar a
Satanás.
La conversión es ante todo envolverse
a Dios, buscar su Rostro, reconociendo su presencia que nos hace un llamado
personal.
El pecado, Satanás y sus obras, y los
resentimientos son los obstáculos para la presencia y acción salvadora de Dios;
el rechazo y la liberación de ellos son la condición y el fruto de la
salvación.
El convertirse incluye varios pasos:
El convertirse incluye varios pasos:
1)
Reconocimiento del pecado.
Su palabra dice en Evangelio según San Juan 16,8:
“Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde la está la justicia y cuál es el juicio.”
“Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde la está la justicia y cuál es el juicio.”
La conversión es obra del Espíritu
Santo en nosotros; sólo El puede darnos un corazón nuevo para volver a Dios.
2) Arrepentimiento
Su palabra nos dice en 2 Cor 7, 9-10: “Ahora me regocijo, no porque ustedes se
hayan puesto tristes, sino porque esa tristeza fue motivo de arrepentimiento.
Ustedes, en efecto, han experimentado la tristeza que proviene de Dios, de
manera que nosotros no le hemos hecho ningún daño. Esa tristeza produce un
arrepentimiento que lleva a la salvación y no se debe lamentar; en cambio, la
tristeza del mundo produce la muerte.”
El arrepentimiento es un dolor de
corazón y detestación del pecado cometido, con el propósito de no pecar en
adelante. Es retorno al hogar, vuelta a casa, reencuentro con el Padre.
3) Confesión del pecado
3) Confesión del pecado
Su palabra nos dice en 1 Juan 1,9: “Si confesamos nuestros pecados, él es
fiel y justo para perdonarnos y purificarnos de toda maldad.”
Necesitamos reconocer y confesar
explícitamente nuestros pecados ante Dios.
Necesitamos hacer una renuncia explícita a Satanás y a todas sus obras.
Acercarnos al sacramento de la reconciliación.
4) Reparación y reconciliación
Necesitamos hacer una renuncia explícita a Satanás y a todas sus obras.
Acercarnos al sacramento de la reconciliación.
4) Reparación y reconciliación
El arrepentimiento para restaurar la
unión de amor con Dios, exige resarcir los daños causados y reconciliarse con
el hermano.
Renuncia
La verdadera y total dependencia de Dios nos obliga a renunciar a todo aquello que nos ha encadenado al pecado. Respondemos: ¡Sí, renuncio!
1. ¿Renuncias a Satanás?
2. ¿A todas sus obras y seducciones?
3. ¿Al ocultismo, esoterismo y toda
superstición?
4. ¿A la magia, curanderismo y
hechicería?
5. ¿A la lectura de las cartas, café
y mano?
6. ¿Al espiritismo, astrología y
horóscopos?
7. ¿A adquirir poder y control sobre
ti u otros, al margen de Dios?
8. ¿Al uso de amuletos, fetiches y
talismanes?
9. ¿Al conocimiento del futuro, al
margen de Dios?
10. ¿Renuncias a todo egoísmo,
lujuria y maldad?
11. ¿Renuncias a odios y
resentimientos?
12. ¿Renuncias completamente y para
siempre a todo esto?
